Néctar Volcánico

El capital y la muerte: Siete estampas

Por Miguel Ruíz Acosta

Ilus­tración por Fran­cis­co Galárraga

El cap­i­tal es una for­ma especí­fi­ca de orga­ni­zar la pro­duc­ción y repro­duc­ción de la vida. Su exis­ten­cia depende, en últi­ma instan­cia, del some­timien­to de la población y de sus fuentes de exis­ten­cia a su lóg­i­ca repro­duc­ti­va, cuyo telos es la acu­mu­lación ince­sante y sin límites de la for­ma mod­er­na de  la riqueza: el val­or. El cap­i­tal es a un tiem­po premisa y resul­ta­do de la sub­or­di­nación del tra­ba­jo a los pro­ce­sos pro­duc­tivos que coman­da, con la úni­ca final­i­dad de apropi­arse del tra­ba­jo impa­go para poder­lo con­ver­tir en ganan­cia. El cap­i­tal es, en esen­cia, robo de vida. Las sigu­ientes estam­pas pre­tenden ilus­trar, a modo de ejem­p­los, algu­nas de las impli­ca­ciones tanáti­cas que se despren­den del desar­rol­lo del cap­i­tal como fuerza total­izado­ra de la vida social.

 

 

I

Los difer­entes frag­men­tos de la clase tra­ba­jado­ra glob­al (pro­duc­to­ra de y pro­duci­da por el pro­pio cap­i­tal) son explota­dos con difer­entes gra­dos de inten­si­dad; de acuer­do a una mul­ti­pli­ci­dad de fac­tores que orga­ni­zan la división social y téc­ni­ca del tra­ba­jo: rama de la pro­duc­ción, for­ma­ción pro­fe­sion­al, ori­gen nacional, étni­co, género, capaci­dad de orga­ni­zación y mov­i­lización de la fuerza de tra­ba­jo, etc. Uno de los resul­ta­dos más tan­gi­bles de la estruc­tura seg­men­taria y jerárquica del empleo cap­i­tal­ista de la fuerza de tra­ba­jo es el gra­do de vio­len­cia difer­en­ci­a­do a los que se ve someti­da la clase tra­ba­jado­ra. El cap­i­tal no se roba la vida por igual de aque­l­los a quienes explota y dom­i­na: reser­va a deter­mi­na­dos gru­pos los tra­ba­jos más peli­grosos y expuestos a acci­dentes, a enfer­medades cróni­cas, a enve­ne­namien­tos y muti­la­ciones; mata más en el Sur que en el Norte; más a las pobla­ciones de col­or de las per­ife­rias del mun­do que a los anglosajones; más a los tra­ba­jadores man­uales que a los de cuel­lo blan­co, etc.

Dejan­do a un lado las difer­en­cias especí­fi­cas, los datos de la Orga­ni­zación Mundi­al del Tra­ba­jo (OIT) (2024) nos mues­tran la dimen­sión glob­al del fenó­meno: cer­ca de 3 mil­lones de per­sonas mueren anual­mente como con­se­cuen­cia de fac­tores rela­ciona­dos con el tra­ba­jo y casi 400 mil­lones al año pade­cen algún acci­dente lab­o­ral no mortal. 

 
 

II

Antes de lle­gar al espa­cio de la pro­duc­ción final de mer­cancías el cap­i­tal nece­si­ta garan­ti­zarse energía y mate­rias pri­mas para tal cometi­do. En su búsque­da ince­sante, el cap­i­tal va dejan­do una estela de vio­len­cia y muerte. Son muchos los estu­diosos (de Rosa Lux­em­bur­go a David Har­vey) que nos han mostra­do cómo lo que Marx llamó acu­mu­lación orig­i­nar­ia, nun­ca ha acaba­do. El despo­jo de los medios de vida de los pueb­los (tier­ra, agua, bosques, sel­vas, páramos…) no ha cesa­do des­de que el cap­i­tal es cap­i­tal. Los medios para obten­er­los tam­bién son múlti­ples: la com­pra-ven­ta en el mejor de los casos, el desplaza­mien­to for­zoso de pobla­ciones y el vil saqueo en muchas oca­siones. Así, la trans­for­ma­ción de las condi­ciones colec­ti­vas de sus­ten­to de la vida en recur­sos para la acu­mu­lación suele implicar algu­na for­ma de muerte, ya sea por los efec­tos a largo pla­zo del despo­jo (pro­le­ta­rización, migración forza­da), ya sea por causas más inmedi­atas como los asesinatos de quienes defien­den sus ter­ri­to­rios, a manos de las fuerzas (públi­cas o pri­vadas) al ser­vi­cio de los cap­i­tales. Al igual que con el tema ante­ri­or, acá tam­poco la vio­len­cia del cap­i­tal está democráti­ca­mente repar­ti­da. Los muer­tos sue­len pon­er­los las pobla­ciones indí­ge­nas, campesinas, pescado­ras, etc.

 

 

III

Los pro­ce­sos de tra­ba­jo coman­da­dos por el cap­i­tal tam­bién pueden ser parte de otro engrana­je de muerte cuan­do impli­can la pro­duc­ción de dese­chos que con­t­a­m­i­nan el entorno: el enve­ne­namien­to de la tier­ra, el agua y el aire que resul­tan de los pro­ce­sos indus­tri­ales han sido durante los últi­mos 200 años fuente de enfer­medad y muerte no sólo de los tra­ba­jadores direc­ta­mente emplea­d­os por el cap­i­tal, sino tam­bién de las pobla­ciones que habi­tan los ter­ri­to­rios hacia donde se vierten los dese­chos de la pro­duc­ción. Los efec­tos nocivos de las fumi­ga­ciones con plagui­ci­das, los vert­ederos indus­tri­ales y las fugas tóx­i­cas no siem­pre se restrin­gen al espa­cio de lo lab­o­ral; se despar­ra­man por los ter­ri­to­rios cir­cun­dantes y van cobran­do víc­ti­mas entre el resto de la población. Lo mis­mo podría decirse de los dese­chos del con­sumo; el cap­i­tal se ha vuel­to exper­to en el arte de pro­ducir mon­tañas de basura que local­iza estratégi­ca­mente lejos de los espa­cios de vida de las clases poderosas: que otros con­vi­van con los dese­chos parece ser la consigna. La Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud estimó que en 2012, 12,6 mil­lones de per­sonas fal­l­ecieron por “vivir o tra­ba­jar en ambi­entes poco salud­ables” (OMS, 2016). A lo ante­ri­or habría que agre­gar los mod­e­los de urban­ización aso­ci­a­dos al desar­rol­lo del cap­i­tal: ciu­dades mis­e­ria y bar­rios mar­ginales car­entes de ser­vi­cios públi­cos y alta­mente expuestos al crimen (Davis, 2004); expan­sión desme­di­da de los sis­temas de trans­porte pri­va­do (automóviles) respon­s­ables de la con­gestión y la neu­ro­sis urbana, además de la emisión de gas­es de efec­to inver­nadero; encier­ro de los sec­tores medios y las clases dom­i­nantes en espa­cios de vida cada vez más pri­va­ti­za­dos: ghet­tos degrada­dos mate­rial­mente para las may­orías; ghet­tos degrada­dos psíquica y espir­i­tual­mente para los ricos. La guet­ti­zación que pro­duce el cap­i­tal tam­bién enfer­ma: a unos de enfer­medades gas­troin­testi­nales o res­pi­ra­to­rias; a otros de soledad, depre­sión y angustia.

 

 

IV

El mat­ri­mo­nio entre el cap­i­tal y la muerte no se limi­ta a los ámbitos de la pro­duc­ción y del dese­cho. Des­de muy tem­pra­no en su his­to­ria, el cap­i­tal­is­mo fue cre­cien­do a par­tir de la pro­duc­ción sis­temáti­ca de lo que Ver­aza (2008) denom­i­na val­ores de uso nocivos: aque­l­los cuyo con­sumo, más que dar vida, pro­ducen enfer­medad y, en los casos más extremos, acel­er­an la muerte. De la epi­demia de dia­betes gen­er­a­da por el con­sumo desme­di­do de azú­cares refi­na­dos que cobra la muerte de 2 mil­lones de vidas al año, al igual­mente epidémi­co con­sumo de dro­gas (legales y con rec­eta) que, tan solo en los Esta­dos Unidos se tra­duce en la muerte anu­al de 108 mil per­sonas por sobre­do­sis. La pre­scrip­ción médi­ca de un sólo fár­ma­co (Oxy­Con­tin, que nun­ca debió salir al mer­ca­do por su peli­grosi­dad) fue respon­s­able de la muerte de cer­ca de medio mil­lón de per­sonas. Mien­tras la gente moría, Pur­due Phar­ma, su fab­ri­cante, fac­tura­ba 35 mil mil­lones de dólares en ven­tas. Por otro lado, durante las últi­mas décadas la trans­for­ma­ción de los patrones de con­sumo ali­men­ta­rio alen­ta­dos por las transna­cionales supu­so la apari­ción de una nue­va epi­demia no menos pre­ocu­pante que la ante­ri­or: la obesi­dad. En una sola déca­da esta otra for­ma de mal­nu­tri­ción que tam­bién enfer­ma y mata, escaló de 12% en 2012 a casi 16% a escala glob­al en 2022 (FAO, 2024).

Los val­ores de uso nocivos vienen en otros muchos envolto­rios: pro­duc­tos de limpieza e higiene carcinógenos, entreten­imien­to chatar­ra, tratamien­tos de salud con efec­tos iatrogéni­cos, y un largo etcétera imposi­ble de reseñar en pocas líneas. Ese arse­nal de mer­cancías que intox­i­can el cuer­po y el espíritu tam­bién va matan­do de a poco a grandes masas de la población mundial.

 

 

V

Pero hay algu­nas mer­cancías que son aún peo­res que los val­ores de uso nocivos, pues su con­sumo no supone la enfer­medad o la degradación pro­gre­si­va de los cuer­pos, sino su aniquilación. Más que fuerzas pro­duc­ti­vas, son fuerzas destruc­ti­vas, letales. Para nadie es un secre­to que uno de los nego­cios más lucra­tivos del mun­do es el de la pro­duc­ción y ven­ta de armas.  Para que este nego­cio fun­cione es nece­sario pro­ducir arti­fi­cial­mente su “necesi­dad” social. Sin guer­ras no hay nego­cio de armas. Así que el cap­i­tal se viene inven­tan­do guer­ras des­de hace ya mucho tiem­po para que las grandes cor­po­ra­ciones puedan lucrar con la muerte. Aunque es posi­ble ras­trear esa dialéc­ti­ca entre nego­cios arma­men­tis­tas y la necesi­dad de pro­ducir esce­nar­ios béli­cos has­ta los albores del S. XIX, es con la Segun­da Guer­ra que el lla­ma­do com­ple­jo indus­tri­al-mil­i­tar esta­dounidense adquir­ió su for­ma mod­er­na. Un com­ple­jo de intere­ses que fue ganan­do pro­tag­o­nis­mo a lo largo de las décadas y que, tras los aten­ta­dos del 11 de sep­tiem­bre de 2001 y gra­cias a la Doc­t­ri­na Rums­feld para pro­fun­dizar la pri­va­ti­zación de la guer­ra, con­solidó aún más su capaci­dad de sub­or­di­nar la políti­ca exte­ri­or norteam­er­i­cana a sus intere­ses (Sánchez, 2023).

De acuer­do a Laría (2024), 900 mil mil­lones de dólares fueron dis­pendi­a­dos por los Esta­dos Unidos durante 2023 bajo el rubro de gas­tos mil­itares: ¡el 37% del total mundi­al! La Uni­ver­si­dad de Brown (2024) repor­ta que has­ta octubre de ese año las guer­ras de los EEUU en Irak, Afgan­istán, Pak­istán, Siria, Yemen y Soma­lia, habían cobra­do la muerte de entre 4,5 y 4,7 mil­lones de per­sonas. Un gran altar sac­ri­fi­cial para que la rue­da de los Big Bussines mil­itares (Boe­ing, Lock­heed Mar­tin, Gen­er­al Dynam­ics, Northrop Grum­man y Raytheon) siga giran­do. A veces, para ali­men­tar el gas­to mil­i­tar, no es nece­sario lle­gar a la guer­ra, bas­ta con ate­morizar lo sufi­ciente a la población con la posi­bil­i­dad de ella. Como sostiene Phillips (2024): “Las con­tin­uas ame­nazas de supuestos ter­ror­is­tas, comu­nistas y gob­ier­nos que no coop­er­an son jus­ti­fi­ca­ciones para que los gob­ier­nos nacionales sigan invir­tien­do en armas con­ven­cionales y nucleares”.

Nun­ca fal­tan pre­tex­tos al cap­i­tal para azuzar nuevas “guer­ras”, como la mal lla­ma­da “con­tra las dro­gas”. Inven­ta­da por Nixon a medi­a­dos de los seten­ta, fue pos­te­ri­or­mente expor­ta­da a bue­na parte del mun­do. Una guer­ra que nun­ca estu­vo pen­sa­da para deten­er el nego­cio del trá­fi­co de estu­pe­fa­cientes, sino para man­ten­er los amplísi­mos már­genes de ganan­cias de las mafias, al tiem­po que se garan­ti­za el flu­jo con­stante del dinero blan­quea­do hacia las arcas de la ban­ca pri­va­da inter­na­cional, prin­ci­pal­mente la de Wall Street y la City de Lon­dres. Y, de paso, abrir nuevos mer­ca­dos para los fab­ri­cantes de armas de los país­es cen­trales, quienes se llenan los bol­sil­los medi­ante la ven­ta (legal) de sus juguetes de la muerte a las fuerzas del orden de los país­es del ter­cer mun­do y el sum­in­istro (ile­gal, de con­tra­ban­do) a las ban­das delic­ti­vas que orga­ni­zan el trá­fi­co inter­na­cional de estu­pe­fa­cientes, como lo mues­tra el caso mex­i­cano. De acuer­do a Pérez Ricart (2024), en ese país cir­cu­lan ile­gal­mente 17 mil­lones de armas, la may­oría de las cuales fueron trafi­cadas des­de los EEUU.

 

 

VI

El jugoso nego­cio de las armas no se restringe a los tan­ques, aviones, cohetes y cal­i­bres pesa­dos que uti­lizan ejérci­tos, policías y nar­co­traf­i­cantes. Empo­rios transna­cionales como Smith & Wes­son, Sig Saur, Glock, Sturm, Ruger & Co. tam­bién par­tic­i­pan en el fes­tín de la muerte sum­in­is­tran­do local e inter­na­cional­mente armas lig­eras a la población civ­il, la que posee 85% del total de armas del plan­e­ta, algo así como mil mil­lones. De acuer­do a datos recogi­dos por Amnistía Inter­na­cional (2024), 600 per­sonas mueren al día como resul­ta­do de la vio­len­cia de las armas de fuego; de ésas, dos ter­ceras partes ocur­ren en tan sólo seis país­es: Brasil, Esta­dos Unidos, Venezuela, Méx­i­co, India y Colom­bia, en ese orden. Esas armas de menores cal­i­bres (pis­to­las, rifles) son uti­lizadas no solo por la delin­cuen­cia común y los sicar­ios, sino por ciu­dadanos que, creyen­do pro­te­ger sus propiedades o sus vidas, ter­mi­nan inmer­sos en una gran espi­ral de vio­len­cia, de la cual no escapan ni siquiera los niños, como lo mues­tran las masacres esco­lares de los EEUU.

 

 

VII

Final­mente, el cap­i­tal impe­r­i­al tam­bién mata de for­mas más silen­ciosas (pero no menos letales) a través de la destruc­ción de las economías de país­es que con­sid­era hos­tiles o sim­ple­mente saque­ables. Ya sea bajo la modal­i­dad de san­ciones y blo­queos económi­cos que impi­den a naciones con­sid­er­adas “ene­mi­gas” (Cuba, Irán, Venezuela, Rusia) com­er­ciar con nor­mal­i­dad con el resto del mun­do (D’Er­amo, 2022), o del chan­ta­je aso­ci­a­do a los pro­ce­sos de rene­go­ciación de deu­das y prés­ta­mos de emer­gen­cia otor­ga­dos por las insti­tu­ciones financieras inter­na­cionales con­tro­ladas por los EEUU, el cap­i­tal impe­r­i­al asfix­ia a las economías del Sur glob­al: cas­ti­ga a los pueb­los al difi­cul­tar su acce­so a ali­men­tos, med­i­c­i­nas y mer­ca­dos para sus exporta­ciones, en el caso de los blo­queos; los oril­la al aus­te­ri­cidio cuan­do los pre­siona para que recorten el gas­to social y mal­barat­en su riqueza públi­ca a través de las pri­va­ti­za­ciones. Esta es una modal­i­dad de asesina­to por goteo, al restringir o negar a mil­lones de per­sonas los dere­chos más bási­cos: a la ali­mentación (733 mil­lones de per­sonas con ham­bre de acuer­do a la FAO, 2024); a la salud, a la vivien­da, a la educación…Y, cuan­do los pueb­los y gob­ier­nos se rebe­lan y ensayan caminos de autonomía, la dupla FMI/BM no tienen empa­cho en respal­dar a gob­ier­nos surgi­dos de golpes de esta­do aus­pi­ci­a­dos por los EEUU y las oli­gar­quías criol­las (Tou­s­saint, 2024). 

 

 

***

La políti­ca de muerte sólo puede ser desafi­a­da colec­ti­va­mente por los pueb­los, por sus orga­ni­za­ciones y por sus luchas. Es pri­or­i­tario comen­zar a opon­er, aquí y aho­ra, una políti­ca de la vida; una que apueste por la recu­peración de las capaci­dades de la humanidad para ges­tionar su pro­pio des­ti­no, que logre eman­ci­par a la vida de la tiranía de un sis­tema que pro­duce riqueza a par­tir de la mis­e­ria, la enfer­medad y la muerte de mil­lones de seres humanos.

Quito, diciem­bre de 2024

 

 


Miguel Ruíz Acos­ta: Docente de la Uni­ver­si­dad Cen­tral del Ecuador. Fac­ul­tad de Cien­cias Sociales y Humanas e Insti­tu­to de Inves­ti­ga­ciones Económicas.

 

 

 


Bib­li­ografía referi­da:

Amnistía Inter­na­cional (2024). Vio­len­cia con armas de fuego. Amnistía Inter­na­cional. Recu­per­a­do de: https://www.amnesty.org/es/what-we-do/arms-control/gun-violence/

Davis, M. (2004). Plan­e­ta de ciu­dades-mis­e­ria. New Left Review en español, 26. Recu­per­a­do de: https://newleftreview.es/issues/26/articles/mike-davis-planeta-de-ciudades-miseria.pdf

D’Eramo, M. (2022, enero 28). Nues­tra san­ción de cada día. Recu­per­a­do de: https://www.sinpermiso.info/textos/nuestra-sancion-de-cada-dia

FAO (2024). El esta­do de la seguri­dad ali­men­ta­ria y la nutri­ción en el mun­do 2024. Roma.

OIT (2024, enero 28). Seguri­dad y salud en el tra­ba­jo. Recu­per­a­do de: https://www.ilo.org/es/temas/seguridad-y-salud-en-el-trabajo

OMS. (2016). Cada año mueren 12,6 mil­lones de per­sonas a causa de la insalu­bri­dad del medio ambi­ente. Recu­per­a­do de: https://www.who.int/es/news/item/15–03-2016-an-estimated-12–6‑million-deaths-each-year-are-attributable-to-unhealthy-environments

Phillips, P. (2024). Titans of Cap­i­tal: How Con­cen­trat­ed Wealth Threat­ens Human­i­ty. Sev­en Sto­ries Press (Edi­ción Kindle)

Ricart, C. (2024, mayo 29). La fron­tera porosa y el río de acero: Las armas ‘made in the US’ desan­gran a Méx­i­co. El País: https://elpais.com/us/2024–05-29/la-frontera-porosa-y-el-rio-de-acero-las-armas-made-in-the-us-desangran-a-mexico.html

Sánchez, L. (2023). La relación estratég­i­ca entre la cor­po­ración mil­i­tar pri­va­da y el esta­do en el siglo XXI. En Ornelas, R. (coord.) Las cor­po­ra­ciones mil­itares pri­vadas y el gran nego­cio de la guer­ra. Méx­i­co: Akal, UNAM.

Tou­s­saint, E. (2024, diciem­bre 5). Ante el patente fra­ca­so del Ban­co Mundial/FMI, aplicar una políti­ca alter­na­ti­va. Recuepra­do de: https://www.sinpermiso.info/textos/ante-el-patente-fracaso-del-banco-mundialfmi-aplicar-una-politica-alternativa

Uni­ver­si­dad de Brown (2024). Civil­ians Killed & Wound­ed | Costs of War. Recu­per­a­do de: https://watson.brown.edu/costsofwar/costs/human/civilians

Ver­aza, J. (2008). Sub­sun­ción real del con­sumo bajo el cap­i­tal. Méx­i­co: Ítaca.