Extremos pormenores
Bajamos por los recovecos de las calles angostas repletas de fantasmas desterrados del metaverso bancario.
Seguir leyendo →Bajamos por los recovecos de las calles angostas repletas de fantasmas desterrados del metaverso bancario.
Seguir leyendo →Al filo del acantilado, tres rostros lamidos por el frío arremolinado del páramo, surcaban un enorme algodón de agua.
Seguir leyendo →― Soy mi propio obstáculo.
— El algoritmo te tiene agarrado de los huevos.
— Vos igual.
— No puedes vender ni administrar nada.
Seguir leyendo →—¿Eres un espectro?, le preguntó Flagelo de Miel a la Aparición que nos acompañaba.
Seguir leyendo →Enamorada de tus síntomas asedias al dispositivo. En la madrugada escarbas en tu culpa o en el hastío a la cansada, como quien sacude una alcancía para ver que cae.
Seguir leyendo →— Por eso no te dura ningún novio. Te va a tocar largarte — le dijo Carolina —. ¿Tienes ahorros? Puedes ser mesera y estudiar de noche, cambiar de acento y dar clases de yoga, para escort te va a tocar quitarte precio, aunque ganarías más. Si tienes buen estómago podrías encontrar a alguien de setenta para arriba, que no le importe lo hecha mierda que estás.
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