Por una pipa perdida

Al cruzar por el patio no entien­des tan­ta prisa, los corre­dores llenos. “No, no serás pin­to­ra”, te dices mien­tras pasas a su lado, “sino cajera del Ban­co Glob­al. No, no eres biól­o­go, eres cajero del Ban­co Glob­al. No, no serás peri­odista, sino cajero del Ban­co Glob­al. No, no eres académi­co, eres cajero del Ban­co Global”.

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En torno a los baches

- Este­ban Tabacznik escribe sobre Car­los Busqued -

“Busqued toma deci­siones fun­da­men­tales con un mate­r­i­al que no es suyo. Su lugar de autor se vuelve menos histrióni­co, más esqui­vo y, sobre todo, más enig­máti­co. La búsque­da de una ver­dad rad­i­ca, lógi­ca­mente, en inten­tar enten­der la mente de este atípi­co asesino ser­i­al argenti­no. Siem­pre hay una decisión autoral detrás de la elec­ción de un tema o de una his­to­ria, pero como sucede en el doc­u­men­tal, el obje­to que encar­na esas obse­siones veladas está afuera y, además, es un otro al que ese cineas­ta desea cono­cer y enten­der. La búsque­da de esa ver­dad es el pro­ce­so de esa pelícu­la y, en el mejor de los casos, la pelícu­la mis­ma. La for­ma del libro respe­ta esta búsque­da de ver­dad, aque­l­lo que las pal­abras no están pudi­en­do nom­brar; insinúa la estruc­tura de otra inves­ti­gación pre­via sobre estos asesinatos. Lo que hace Busqued es cor­rerse lo más al mar­gen posi­ble sin bor­rar sus huellas.”

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Por una crónica comunal II

Eso es lo que se inten­tó hac­er en Venezuela: el Esta­do daba respues­ta a un dere­cho, y en ese dar respues­ta a un dere­cho con­vo­ca­ba a la población a orga­ni­zarse. No es que el Esta­do decía: voy a hac­er una políti­ca para que aho­ra te llegue el agua a tu bar­rio, qué­date qui­eto en tu casa, que voy a venir a cen­sar. No, con­vo­ca­ba a la población a orga­ni­zarse, a dis­eñar un mapa de su comu­nidad para saber dónde falta­ba agua, arma­ban las mesas téc­ni­cas de agua. Entonces en la respues­ta al dere­cho había en simultá­neo una orga­ni­zación comu­ni­taria. Eso te daba una for­ma conc­re­ta donde se expresa­ba la democ­ra­cia par­tic­i­pa­ti­va. Eso es algo que se puede repen­sar según cada país. No sola­mente el Esta­do otor­ga las respues­tas, sino que además con­vo­ca a la población. Y eso te sirve en tér­mi­nos estratégi­cos cuan­do quedás por fuera del gob­ier­no, así tenés espa­cios de repliegue, tenés espa­cios donde podés recon­stru­ir. En cada país es difer­ente, en Venezuela fue este for­ma­to de comuna.

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Por una crónica comunal I

Hubo un parte aguas des­de el prin­ci­pio con Chávez, gran parte del mun­do académi­co e int­elec­tu­al le dio la espal­da al pro­ce­so chav­ista, muchas veces des­de una posi­ción mar­cada­mente de clase, que era a su vez la expli­cación de su propia posi­ción políti­ca. Pero a su vez el chav­is­mo incor­poró a una can­ti­dad de com­pañeras y com­pañeros que venían des­de antes, de difer­entes resisten­cias de los seten­tas, ochen­tas y noven­tas. El chav­is­mo es una creación propia, mil­lones de per­sonas que nun­ca habían par­tic­i­pa­do en políti­ca y que de repente forma­ban parte de un pro­ce­so con una poten­cia extra­or­di­nar­ia. Entonces ahí vas a ten­er un gigan­tesco momen­to de creación, lo vas a ver en ensayos políti­cos, en libros de poesía, en las edi­to­ri­ales que te comenta­ba, que pub­li­can y pub­li­can y pub­li­can, con may­or o menor cal­i­dad, pero era la democ­ra­ti­zación. Así como se democ­ra­ti­za el con­sumo o la vivien­da, se democ­ra­ti­za la pro­duc­ción artís­ti­ca. La alta cul­tura deja de ser una cuestión inal­can­z­able, que solo puede hac­er una per­sona que tienen un deter­mi­na­do recor­ri­do o características.

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Mercurio retrógrado

Cuan­do sub­ías por la Av. Simón Bolí­var, tu moto empezó a echar aceite y a pati­nar bajo la llu­via. Cal­cu­las y no sabes cuán­do podrás sacar­la de la mecáni­ca. Tu visa de tra­ba­jo se ven­ció y no te alcanzó para ren­o­var­la. “O te largas o te bajo el suel­do”, dijo el super­vi­sor sin mirarte. No hubo aguinal­do en diciem­bre. En el reci­bo de la quin­ce­na hay un des­cuen­to por unos uni­formes que nun­ca te dieron y una nota con negril­la al final: “Cualquier reclamo sig­nifi­cará la sep­a­ración del puesto sin liq­uidación”. De tan­to hablar sobre cómo tra­jeron a sus her­manos o a sus pri­mos, de los giros que envían a su madre, dejaste de ver a tus compatriotas.

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